Continuando con nuestra mirada al pensamiento cristiano sobre Dios y el Universo a lo largo de la historia, encontramos antecedentes al principio de la Iglesia.
En el momento que surgió el cristianismo existía un consenso casi general sobre la estructura del universo. El cosmos se entendía como una esfera que circunscribía otras esferas y en cuyo centro estaba la esfera prinicipal: la Tierra. Lo rodeaba exteriormente el primum mobile, que daba un giro completo en un día produciendo la rotación de los planetas, debajo de la Tierra a diferentes velocidades y de las estrellas fijas alrededor de la misma. Como esta superficie exterior se kovería a velocidad infinita, entonces el Universo era también infinito.
Según Aristóteles, el espacio era coextensivo a la materia, concluyendo que fuera del primim mobile no existía nada más, ni siquiera el vacío, punto con el que no concordaban los estoicos.
Aristóteles
Los Padres, exceptuando algunos pocos, aceptaban los rasgos generales de este modelo, si bien tenían conciencia de diferentes problemas que se planteaban cuando comparaban algunos de sus presupuestos con los dogmas de la Creación.
San Justino y Clemente de Alejandría, creían que Dios había hecho el mundo a partir de una materia preexistente.
San Justino
Clemente de Alejandría
Mas, en la época de Orígenes, ya se había establecido la creencia den una creación ex nihilo. Por causa de la conexión aristotélica entre espacio y materia, se concluía que el mismo espacio había sido creado junto con el mundo material, en este sentido, antes de la creación no existía el espacio. Se puede, entonces plantear la pregunta: ¿Antes de que existieran el cielo y la tierra, dónde estaba Dios?. San Agustín responde: "Dios moraba en sí y por sí" (In, Ps, 124,4), otra forma de decir que Dios no tiene atributos de dimensión ni de espacio, sin embargo, resultaba difícil hablar de la omnipresencia de Dios sin considerar términos espaciales. Arnobio llamaba a Dios "el lugar y el espacio de las cosas creadas" y, el mismo Agustín cita la metáfora del mundo inmerso en la infinitud de Dios y penetrado a la vez en ella, como una esponja sumergida en un inmenso mar. Dijo en lenguaje metafórico que "Dios está totalmente en los cielos, totalmente en ambos y no confinado en lugar alguno (Ep. 187 ad Dard), y al mismo tiempo afirmaba que, si más allá de los cielos existiera un vacío, cosa que en realidad no creía, también este vacío estaría lleno de la presencia de Dios.
Orígenes
San Agustín
Continuará...








